Los Warriors no perdieron la ocasión de agenciarse este encuentro entre tanta necesidad que están pasando por subir en la clasificación del Oeste. Lo están haciendo, antes y después del parón. Se ve una mejora, no es flor de un día o algo ocasional que se pueda achacar sólo a la baja del contrincante más peligroso.
En el pabellón de San Francisco, que el año que viene será el que acoja el All-Star de la NBA, los locales ganaron 128-110 a su rival de estado en California.
Los Lakers no sólo estaban sin LeBron, también sin Wood, y fueron cediendo poco a poco el terreno al oponente hasta que éste se hizo con todo el territorio. No hubo sorpresas dentro del guión, las que necesita el equipo cuando falta una de sus dos superestrellas, y con ello esa montaña se hizo mucho más dura de ascender.
Con este escenario favorable vimos una versión de 32 puntos de Stephen Curry, anotando la mitad de sus lanzamientos, y bien apoyado por figuras secundarias que están acoplándose bien a un esquema en el que Kerr confía más y más. Green ha tomado el mando como pívot móvil y Wiggins y Kuminga se han puesto las pilas y además han demostrado que pueden jugar juntos. Thompson no tuvo su noche, metió una canasta en nueve intentos, y aun así aporta. Sin necesidad de sorpresa llega la novena victoria en los últimos once encuentros.
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